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lunes, 1 de septiembre de 2008

IROQUESES SU HISTORIA

Ubicación: Canadá y EEUU Población: Onondaga, 1500. Oneida, 7000. Mohawk, 10000. Seneca, 8000. Cayuga, 3000. (1977 SIL) Lengua: Iroqués
Grupo iroqués, 1914. William Alexander Drennan/Library of Congress
Los iroqueses se llaman a sí mismos “Haudenosaunee” que significa "gente de la casa larga". Fueron llamados de diversas formas por otros pueblos: Canton de Indios; Los Indios Confederados; Ehressaronon (Huron); Las Cinco Naciones; Massawomeck (Powhatan); Matchenawtowaig (Ottawa " serpientes malas"); Mengue (Francés); Mingo, Minqua, Mingwe (Delaware); Nadowa, Nadowaig, Nautowa (Ojibwe "sierpes"); y después de 1722, la confederación de las seis naciones, al añadirse a la liga los TUSCARONA.
Comprendía a los SENECA, CAYUGA, ONONDAGA, ONEIDA Y MOHAWK.
Los SENECA:Deben su nombre a la deformación de su nombre "tsonondowka" por parte de los holandeses. Significaba "pueblo de la gran colina". Muchos vivian en Canadá desde 1784, cuando se dividió en dos organizaciones políticas paralelas, la canadiense y la americana.
La mayoría de los seneca permanecieron en Nueva York, donde vivían repartidos en tres reservas en la parte occidental del estado. Las reservas Allegany y Cattaraugus se organizaron como la nación seneca, que se separó de la Unión en 1848.Los seneca de la reserva Tonowanda no formaron parte de la nación seneca, sino que mantuvieron su afiliación política con la unión de Nueva York. En todo lo demás, los seneca son muy similares culturalmente. La mayoría de los que quedan son cristianos, pero una minoría de ellos son seguidores de la religión de la casa comunal que fue fundada por el profeta seneca, Lago Hermoso, entre 1799 y 1815. En cada una de las reservas seneca hay una casa comunal, una estructura ritual asociada a esta religión. La casa común de Tonawanda sirve como oficina central.
Los CAYUGA se llamaban a sí mismos "hombres de la orilla del agua o de la tierra cenagosa".Los ONONDAGA (onontage) eran los hombres de la cima de la colina.Los ONEIDA (oneniute), los hombres de la piedra erguida. Los MOHAWKS, los que comen hombres, se llamaban a sí mismos Kaniengehaga, "hombres del país del sílex"; y los TUSCARONA eran "los que cosechan el cáñamo" o "pueblo de las camisas".
Hombre Iroqués (Omaha, 1870-1880). Louise Stegner/Denver Public Library.

La evidencia indica los iroqueses habían vivido en el hoy estado de Nueva York desde mucho antes de que llegaran los europeos. Hacia el 1350 las aldeas había llegado a ser más grandes y fortificadas debido a la contienda continua con otras tribus, y el canibalismo ritual comenzó alrededor del 1400. El Onondaga era una de las principales tribus iroquesas que pueden positivamente identificarse en Nueva York y parece haber surgido después de la fusión de dos aldeas entre 1450 y 1475. El origen de las otras cuatro tribus no es tan segura. Según la tradición iroquesa, ellos eran una tribu única en el Valle St. Lawrence. Para escapar a la dominación algonquina se movieron a Nueva York donde se dividieron en varias tribus.
La fecha exacta de esta migración no está clara. En 1535, había iroqueses en por lo menos once aldeas entre Stadacona (Quebec) y Hochelaga (Montreal). Hochelaga era una aldea fortificada grande con campos de maíz y una población de aproximadamente 3.000 habitantes. Pero en 1603, Hochelaga y las otras aldeas iroquesas del valle St. Lawrence habían desaparecido.
Igualmente confuso es la fecha exacta de la fundación de la Liga Iroquesa. Alguna estimación la situó en el 900 a. C., pero el consenso general es alrededor 1570. No hay duda, sin embargo, que todas las tribus se establecieron con anterioridad al contacto Europeo. El mayor peligro para los iroqueses eran ellos mismos. Las relaciones entre las tribus producían guerras constantes, sangre, lucha, y matanzas de venganza.
En peligro de autodestrucción, Deganawida (Dos Corrientes Fluviales Fluyeron Juntas) recibió una visión del Creador, de paz y cooperación entre todos los iroqueses. Según la tradición, vio un gran árbol pícea que llegó hasta el cielo para comunicarse con el Maestro de la Vida. El árbol se interpretó como la hermandad de todas las tribus y sus raíces, las cinco tribus iroquesas (seneca, cayuga, onondaga, oneida y mohicanos). Aparentemente él estaba impedido por una dificultad de discurso o idioma, pero Deganawida ganó el apoyo de Hiawatha (Ayawentha - El Hace Ríos), un Onondaga que había llegado a ser un jefe de guerra mohawk.
Hiawatha
Con un esfuerzo considerable, ellos fueron capaces de convencer a las otras tribus iroquesas para terminar la guerra y unirse en una liga (alrededor de 1570). Se redactó un documento formal en una cinta de cuentas de madreperla. Las cuentas sirvieron como registro permanente del acuerdo alcanzado, y se depositó en manos de los onondaga, los Guardianes del Fuego del Consejo Central. La leyenda cuenta que Deganawida ocultó el sol para convencer a los poco dispuestos
La formación de la Liga terminó con la contienda entre sus miembros y trajo a los iroqueses un período de paz y prosperidad, unidad política y poder militar, y desafortunadamente, la paz se extendió sólo a ellos mismos. Durante los primeros 130 años de existencia de la Liga, muy pocas tribus consiguieron evitar la guerra con los iroqueses.
La ley primaria de Liga era el Kainerekowa, el Grande Derecho de Paz que simplemente constataba que los iroqueses no debían matarse los unos a los otros. Se regía por una constitución cuidadosamente elaborada, cuyas leyes y regulaciones eran transmitidas oralmente de generación a generación a través de los jefes elegidos. En el momento de su establecimiento, se eligió a los onondagas que estaban en el centro, como los encargados de guardar «el fuego» y «las monedas» de la unión. En calidad de «cuidadores del fuego», su responsabilidad consistía en convocar anualmente los consejos en los que se repetía la constitución y las leyes y se resolvían las diferencias, siempre por unanimidad.
Desde el principio, la liga tomó en cuenta el sistema de clanes utilizado por las cinco tribus desde tiempo inmemorial; cada uno tenía varios nombres que servían para definir su función dentro de la tribu; los 50 jefes que componían «la lista de jefes» eran elegidos entre los miembros de los clanes correspondientes. Por lo tanto, se mantuvo la antigua organización social, dando a la liga una estabilidad y unidad que no habría conseguido si se hubiera descartado la estructura social básica. Los Mohawk, Onondaga, y Seneca eran " los hermanos más mayores" o "tíos," mientras los Oneida, Cayuga, y Tuscarora eran " los hermanos más jóvenes" o "sobrinos."
Al principio funcionaron con dos alianzas: los seneca, cayuga y los onondaga con los iroqueses occidentales; y los mohawk y oneida en el este. Alrededor de 1570, los iroqueses orientales condujeron fuera de sus tierras a los algonquinos. También había escaramuzas con los Mahican, en el sur, y los Pocumtuc eran atacados por los Mohawk en 1606. Usaron una combinación de proeza militar y diplomacia diestra para conquistar un imperio. Los franceses llegaron a Montreal en 1609, donde se encontraron una gran guerra por el territorio. Sus pueblos fueron destruidos en 1779, al término de su derrota. Se reagruparon en varias reservas del estado de Nueva York. También en Wisconsin (oneida), Oklahoma (Seneca) y Canadá. Los primeros exploradores encontraron en la sociedad iroquesa muchas características que despertaron su admiración: describían, por ejemplo, la superioridad física de los hombres y la belleza de las jóvenes. Había relativamente pocos conflictos internos dentro de los numerosos poblados, y todos ellos eran bastante aficionados a las risas y las bromas, aplicaban el buen humor y la justicia a todas sus acciones, mostraban siempre su hospitalidad y, a veces, una enorme amabilidad. Eran perspicaces, valientes, resistentes y estoicos ante el dolor.
El sistema de clanes de los iroqueses era de tipo matriarcal, hecho que se reflejaba en la costumbre de que el niño recibía un nombre del clan de la madre Es enormemente interesante observar el poder que tenía una mujer en la elección de los jefes. Cuando moría uno de estos jefes “federales", la madre (la mujer principal del clan, es decir la mujer sensata de más edad, así reconocida), ayudada por otras mujeres pertenecientes a la misma tribu, elegía al hombre que asumiría su nombre y que, por lo tanto, se convertiría en sucesor de la persona fallecida. Normalmente, elegía a un hombre de su linaje (descendiente también del difunto),pero si no había ningún hombre adecuado dentro de su familia, se podía elegir a otro. Si un clan no contaba con un buen candidato, se podía prestar el nombre a otro clan, es decir, se daba entendiéndose que cuando muriera este individuo, el nombre retornaría al clan que lo había prestado.
Por lo tanto, la liga de los iroqueses se expresaba mediante un gobierno compuesto exclusivamente por hombres, pero cada uno de sus miembros era responsable ante las mujeres de su matriarcado, que en realidad se reducía a una sola mujer, "la anciana más sensata”. Seguramente, este poder que gozaban las mujeres tenía su fundamento en los modelos de vida de los iroqueses que se basaban en la agricultura.
El maíz, los frijoles y las calabazas eran los tres cultivos principales de los iroqueses, y se consideraban dones sagrados del Creador; los llamaban «las tres hermanas» y desempeñaban un importante papel en las ceremonias, sobre todo en las asociadas al espíritu de la gratitud. Al recolectar y almacenar estos productos, las comunidades celebraban el fin del ciclo «Las tres hermanas están contentas porque vuelven a estar en casa después de pasar el verano en los campos».
Nativo iroqués actual. Nathan Benn/CORBIS
Un estudio de los avances en agricultura alcanzados por los iroqueses y su conocimiento de las plantas silvestres deja poco lugar a dudas para poder afirmar que, igual que sus vecinos del Norte, los huron, la carne tenía una importancia limitada dentro de su dieta. Cultivaban más de l7 tipos de maíz, 60 variedades de frijoles y siete de calabaza. Por otra parte, recolectaban 34 tipos de frutos silvestres, 11 especies de frutos secos, 12 tipos de raíces comestibles, 38 variedades de plantas (cortezas, hojas y tallos) y seis clases de setas. También sabían hacer cerca de 12 bebidas y 11 infusiones diferentes con determinadas partes de la planta, como bebidas para las grandes ocasiones
Utilizaban poco la sal, pero estaba bastante extendido el empleo de la sabia del arce para dar sabor a los platos de maíz, las gachas dulces y las bebidas. Lógicamente, si se tienen en cuenta estas cifras, se puede concluir que los indios de los bosques orientales, «tenían una alta posición en lo que se refiere a una gastronomía variada» cuando se los compara con los pueblos del Viejo y el Nuevo mundo.
Los poblados de los iroqueses estaban formados por tiendas cubiertas de corteza con una base de 20 x 6m y una altura de 6 m. Las llamaban ganonh'sees, o ”casa comunal". Dependiendo del tamaño, en ellas se podían alojar entre cinco y 20 familias. La casa comunal estaba dividida en compartimentos familiares de unos 3 m a cada lado del corredor; para cada dos familias se utilizaba un fuego que se encendía dentro de la casa. En el techo había chimeneas para que se escapara el humo y para dar luz al interior. Los orificios se podían cerrar con tejas de corteza. La casa comunal era cálida y les protegía frente a las inclemencias del tiempo, pero, en contraposición con los tipis de las praderas, no se podía controlar la salida del humo aunque las dos puertas en cada extremo podían servir para formar una corriente y expulsarlo.
Estaban construidas sobre una estructura de mástiles verticales clavados en la tierra en una superficie rectangular. Sobre la parte superior de los mástiles se colocaban palos flexibles que se doblaban para producir el efecto de tejado. Los hombres eran los encargados de construir las casas comunales, aunque eran propiedad de las mujeres Si bien otras tribus de la región uti1izaban viviendas similares -por ejemplo, los huron del Norte, que preferían el cedro al olmo-, la casa comunal era el rasgo más característico de los pueblos iroqueses. Cada una de ellas constituía un microcosmos de la comunidad entera y se convertía en un símbolo de su identidad. Así, normalmente hablaban de ellos mismos (con algunas variaciones) como "El pueblo de las casas comuna1es." A finales del siglo XVII hubo un abandono gradual de la casa comunal en favor de las viviendas unifamiliares.